lunes, 12 de agosto de 2013

Muestra: WITOLD GOMBROWICZ


Muestra: WITOLD GOMBROWICZ, momentos singulares
Es una coproducción de la Embajada de la República de Polonia, la Biblioteca Nacional y la Biblioteca Polaca Ignacio Domeyko de la UPRA (Unión de los Polacos en la República Argentina).
Inauguración: 10 de septiembre a las 19 hs. en la sala Juan L.Ortiz de la Biblioteca Nacional.
Cierre de la muestra: 13 de octubre

Entre 1939 y 1963, el gran escritor polaco Witold Gombrowicz vivió en la Argentina. Al cumplirse medio siglo desde su partida de Buenos Aires, la Biblioteca Nacional en conjunto con la Biblioteca Polaca Ignacio Domeyko, preparan una exposición para homenajearlo que se materializa gracias al apoyo de la Sra.Cónsul Joanna Addeo y el aporte del Ministerio de Relaciones Exteriores de Polonia.

Aunque no se trata de una muestra biográfica formal, la misma recrea momentos singulares de la vida del escritor en la Argentina: la llegada, los primeros años, la traducción de Ferdydurke, el trabajo en el Banco Polaco, los amigos y finalmente la despedida… Junto a los libros emblemáticos del escritor se exhibirán otras publicaciones que sorprenden incluso a aquellos que se creen conocedores del tema.  Integran la exposición los dibujos ingeniosos de Mariano Betelú, fotografías realizadas por Miguel Grinberg y los afiches cedidos por el Teatro de Radom que incluyen obras de los más destacados afichistas polacos y que aportan color y diseño a la muestra.
Cabe destacar la colaboración de Rita Gombrowicz que además de ceder los derechos para la publicación de textos y material relacionado con Gombrowicz, acompañó en la realización de este proyecto.

El curador de la muestra Miguel Grinberg, quien conoció personalmente a Gombrowicz, nos cuenta en un artículo recientemente publicado:
Hace cincuenta años, el grito de batalla de Gombrowicz, dirigido a sus amigos jóvenes de la Argentina, era “¡Atrévanse a existir”!
La contracultura amanecía en las Américas en la década del 60, pero desde mucho tiempo antes las páginas de su famosa novela Ferdydurke exponían crudamente la lucha desigual de la juventud ante las “formas que deforman”.
Al Viejo (así lo llamaban sus jóvenes amigos) lo irritaba la “deformidad” que predominaba en los núcleos literarios conservadores como el Grupo Sur de Victoria Ocampo y observaba que aquí, en la Argentina,  la única rebelión surgía de la izquierda, que proclamaba  un arte social con todos sus consabidos esquemas. Parecía que no había un término medio entre dos catástrofes: o ser inteligente, fino y estéril o dedicarse a los simplisismos del realismo marxista.
Justo cuando Gombrowicz se fue de la Argentina comenzaba a consolidarse en nuestro país una nueva generación de escritores, poetas y elencos teatrales de vanguardia que hubieran sido su público natural. En esos tiempos estallaba el “boom” de la nueva novela latinoamericana que Witoldo no alcanzó a conocer ni a apreciar.

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