lunes, 1 de febrero de 2016

Traslado y expulsiones de polacos




Durante la Segunda Guerra Mundial, los polacos sufrieron por parte de ambas potencias totalitarias, la alemana y la soviética, „expulsiones y traslados forzosos hacia uno u otro lado.
Berlín había previsto, ya en otoño de 1939, expulsar de los territorios polacos anexionados al III Reich a varios millones de polacos y de judíos. Finalmente, hasta la primavera de 1941 habían sido expulsados de sus casas – de manera brutal y siendo desposeídos de todos sus bienes – al menos 840.000 personas. Cerca de 365.000 fueron deportadas al territorio del Gobierno General. En primer lugar se expulsaba a las élites, portadoras de la identidad polaca de esas tierras como potenciales focos de resistencia.
Las autoridades soviéticas se basaban en las mismas premisas en los territorios ocupados orientales. Los oficiales, policías, colonos militares, funcionarios, terratenientes, representantes de las clases medias o campesinos ricos, fueron los primeros deportados.
La primera deportación masiva tuvo lugar en la noche del 9 al 10de febrero de 1940; la cuarta y última, unos pocos días antes del ataque alemán contra la URSS en junio de 1941. En total cerca de 330.000 ciudadanos de Polonia – polacos, judíos, bielorrusos, ucranianos – fueron deportados a Kazajistán, Uzbekistán y a Siberia. Muchos de los deportados murieron durante el viaje o la estancia en Siberia o Kazajistán, debido a las malas condiciones y el trato inhumano por parte de las autoridades soviéticas. Una parte de los supervivientes se integró tanto en el Ejército de Anders como en el Ejército “popular” Polaco.
Cuando el Reich derrotara a la URSS, se iba a poner en marcha el Plan General Oriental elaborado por orden de Heinrich Himmler que preveía la deportación hacia los Urales de 45-50 millones de personas, incluidos muchos polacos. La región polaca de Zamojszczyzna sirvió de laboratorio para esa operación. Entre noviembre de 1942 y agosto de 1943, 110.000 habitantes de 103 localidades fueron deportados. Se trató de una operación llevada a cabo de manera particularmente brutal y es una de las muestras más significativas de la política de ocupación en Polonia. La región constituye uno de los lugares de memoria histórica más significativos.
Las deportaciones en la región de Zamojszczyzna fueron una acción planificada al detalle. Sin embargo una de las mayores migraciones de la II Guerra Mundial, el éxodo de varios cientos de miles de habitantes de Varsovia después del fracaso del levantamiento en 1944 fue una decisión casi espontánea. La expulsión de los habitantes de Varsovia de la margen derecha del Vístula y la destrucción de la mayor parte de la ciudad que logró sobrevivir a los combates suponía un castigo y una lección para la sociedad polaca y tenía que servir de ejemplo para el resto de la todavía ocupada Europa.

Asimismo, en otoño de 1944 se iniciaron las deportaciones (que se conocen errónea y comúnmente cono “repatriaciones”) de los polacos de los territorios orientales de Polonia hacia las tierras del otro lado del río Bug y a los polacos ucranianos y bielorrusos hacia el este. Ambos movimientos, a pesar de estar amparados por convenios internacionales, poco se diferenciaban de las expulsiones y deportaciones durante la guerra.

4 comentarios:

  1. Una tristeza real, parte de la historia nefasta que se vivió en Europa hace menos de 100 años....

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  2. dentro de poco vas a tener la opinión estúpida de Roberto halicki,ja..ja

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  3. Roberto de San Justo1 de febrero de 2016, 21:51

    SIEMPRE DEBEMOS RECORDAR ESTOS HECHOS HISTÓRICOS POLACOS

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  4. Witamy Hola Querido Compañero y 'Kolego'.. Drowie! Salúd. Mi adhesión, solidaridad y mi cariño muy fuerte para los primos polacos de todos los rumbos de nuestra amada patria Argentina.Aqui tienes un amigo y colaborador. soy pintor, escritor; estudio música y te agradezco a vós por la amistad.

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